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LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA – – del Dr. Bruce H. Lipton –

LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA

 Viviendo las lecciones celulares
Utilizando estas comunidades celulares como modelos, llegué a la conclusión de que no somos las víctimas de nuestros genes, sino los dueños y señores de nuestros destinos, capaces de forjar una vida llena de paz, felicidad y amor. Probé mi hipótesis con mi propia vida a instancias de mis oyentes, quienes me preguntaban por qué mis ideas no me habían hecho más feliz. Y tenían razón: necesitaba integrar mi nueva percepción biológica en mi vida diaria. Supe que lo había logrado cuando, durante una resplandeciente mañana de domingo en el Big Easy, una camarera de la cafetería me dijo:

«Cielo, eres la persona más feliz que he visto en mi vida. Dime, muchacho, ¿por qué eres tan feliz?».
Me quedé desconcertado ante su pregunta, pero de todas formas barboté:
«¡Estoy en el paraíso!».
La camarera meneó la cabeza de lado a lado sin dejar de mascullar y después procedió a tomar nota de lo que quería para desayunar. Pues bien, era cierto. Era feliz, más feliz de lo que había sido en toda mi vida.
Quizá alguno de los lectores más críticos se muestre escéptico ante mi afirmación de que la Tierra es el paraíso, ya que la definición de paraíso también incluye la morada de la deidad y la de los bienaventurados difuntos.
¿De verdad creía que Nueva Orleans, o cualquier otra ciudad grande, era una parte del paraíso? Mujeres y niños harapientos sin hogar viviendo en callejones; un aire tan cargado que uno no sabe si las estrellas existen de verdad; ríos y lagos tan contaminados que sólo inimaginables y «espeluznantes» formas de vida pueden habitados. ¿La Tierra es el paraíso? ¿Acaso Dios vive allí? ¿Conoce él a esa deidad?
Las respuestas a esas preguntas son: sí, sí y creo que sí.
Bueno, para ser totalmente sincero, debo admitir que no conozco a Dios por entero, ya que no os conozco a todos vosotros. Por el amor de Dios, ¡hay unos seis mil millones de personas en el mundo! Y si he de ser aún más sincero, tampoco conozco el nombre de todos los miembros de los reinos, tanto animal como vegetal, aunque creo que también forman parte de Dios.
Parafraseando las imperecederas palabras de Tim Allen en su teleserie Un chapuzas en casa: «¡Paaaara el carro! ¿Acaso está diciendo que los humanos son Dios?». Bueno … pues sí. Y claro está que no soy el primero que lo dice. El Génesis dice que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Sí, el racionalista que os habla está citando ahora a Jesús, a Buda y a Rumi. He vuelto al punto de partida y he pasado de ser un científico reduccionista enfrentado a la vista a ser un científico espiritual. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y es necesario que volvamos a introducir el espíritu en la ecuación si queremos mejorar nuestra salud mental y física. Puesto que no somos maquinas bioquímicas indefensas, el hecho de zamparnos una pastilla cada vez que nos encontramos mal física o mentalmente no es siempre la respuesta. Los fármacos y la cirugía son herramientas poderosas cuando no se utilizan en exceso, pero la idea de que los medicamentos pueden curarlo todo es, en esencia, errónea. Cada vez que se introduce un fármaco en el organismo para corregir una función A, se alteran inevitablemente las funciones B, C o D. No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y, por tanto, nuestra vida… ¡OH, vosotros, hombres de poca fe!

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Los tiempos finales Escrito por KRION ,de Lee Carroll Sábado, 29 de Enero de 2011 19:43

LOS TIEMPOS FINALES
Escrito por KRION ,de Lee Carroll
Sábado, 29 de Enero de 2011 19:43
“Durante los siglos anteriores, no pudieron ustedes conte­ner la plena «responsabilidad» de su propia entidad, y no pu­dieron llevarla con ustedes. Sólo una parte de ella. Los cen­tros de energía y los temploscontuvieron el equilibrio de su poder colectivo. Una de sus culturas transitorias que más han durado llegó incluso a llevar la energía con ella de un lugar a otro. La importancia de los templos en la historia muy anti­gua de la Tierra fue mucho más elevada de lo que es en la actualidad, puesto que fueron de hecho los verdaderos centros espirituales de poder, y tuvieron manifestaciones físicas para demostrarlo así.

Actualmente, cuando se encarnan cada vez en el plano de la Tierra, existe un breve descanso en el que se conoce y se comunica con la totalidad, y se planifica para su próxima ex­presión o lección. Su plan viene determinado a menudo di­rectamente por lo que ocurrió durante la última expresión. A eso le han llamado ustedes el karma. Se forma un contrato, o plan acerca de lo que se aprenderá y experimentará al iniciar la siguiente expresión. A menudo, sólo se encarna usted du­rante un breve período de tiempo, se muere mientras se es un niño, o se termina muy pronto a consecuencia de una enfer­medad o de un accidente. Eso quizá le parezca algo cruel, o algo ilógico con lo que no puede estar de acuerdo, pero es apropiado y es correcto para la totalidad. El momento en que se encarnará de nuevo viene determinado por el grupo de lec­ción que le rodea, algunos todavía sobre la Tierra y otros no. En ocasiones, su encarnación se efectúa exclusivamente para la expresión de otro y es rápida.

Esto parecería indicar que aquí funciona algún tipo de pre­destinación. Pero no es así. ¡Créame! Eso es algo que se ha malinterpretado.

Todas las encarnaciones son como capas limpias con un propósito general (el karma) y diversas «puertas» de acción ofrecidas durante el transcurso del ciclo (el plan contratado). El karma puede quedar satisfecho o no. Si no lo está, enton­ces dispondrá de otra oportunidad a través de otra expresión (encarnación). Un individuo puede abrir o no cualquiera de las puertas de acción ofrecidas por el contrato; depende del individuo, y del lugar en que se encuentre su propio creci­miento en ese momento. Todo esto se interrelaciona con todas las demás entidades situadas alrededor de su propia expre­sión. Como grupo planetario, han pasado ustedes por muchas de las puertas correctas. Lo han hecho así colectivamente, si­tuados en su propio lado del velo, y eso ha tenido como resultado una elevación de la totalidad. Una vez más, hay que felicitarles por ello. Puedo atestiguar que eso no siempre ha sido así en el universo. Tuvieron ustedes diversas oportunida­des para fracasar, y pasaron bien por ellas.

Acerca de mi trabajo: los campos magnéticos son muy im­portantes para su biología. Además, los campos magnéticos pueden afectar (y afectan) a su propia conciencia espiritual. El campo magnético de su planeta es necesario para su pro­pia salud biológica, y se halla exquisitamente sintonizado para encajar dentro de su esquema espiritual.

El campo magnético de su planeta fue cuidadosamente si­tuado para garantizar su salud, y el aprendizaje de sus leccio­nes. Mire a su alrededor. ¿Qué otros planetas encuentra dota­dos de campos magnéticos? No es una fuerza que ocurra de modo natural. Fue colocada a propósito y con mucho cuidado. Ustedes no han podido abandonar su planeta a suficiente dis­tancia o durante el tiempo suficiente como para darse cuenta de este hecho, pero cuando lo hagan, deben llevar consigo un campo para poder mantener la cordura y la salud, y tiene que ser correcto. Eso es algo básico para los humanos. Si encuen­tran otro planeta dotado de un campo magnético, será uno de los principales aspirantes para la vida biológica, o para su lle­gada en el futuro, o como «indicador» de que allí existió vida. No importa cuál sea la verdadera biología de la forma que ad­quiera la vida, tendrá que ser polarizada para que tenga signi­ficación espiritual. Tenga en cuenta lo siguiente: CUANTO MÁS ALEJADO SE ENCUENTRE ALINEADO EL CAMPO MAGNÉTICO CON RESPEC­TO AL EJE DE LA ROTACIÓN PLANETARIA, TANTO MÁS ILUMINADA SERÁ LA FORMA DE LA VIDA. Esto no es más que parte del proceso, y constituye una de las señales que hay que buscar.

La electricidad lo rodea por completo y ya empiezan a darse cuenta de los efectos negativos que tienen sobre su sa­lud los campos magnéticos creados artificialmente. Debe proteger su cuerpo de todos los campos magnéticos artificia­les. Disponen de la tecnología necesaria para hacerlo, y debe­ría protegerse a sí mismo. Algunas de las enfermedades que son típicas de su opulenta sociedad occidental, son un resul­tado directo de los numerosos campos magnéticos artificiales que les rodean.

Desde hace años han comprendido que los procesos bási­cos de pensamiento de sus mentes son eléctricos (y que, por lo tanto, tienen propiedades magnéticas). También compren­den que toda su biología, desde los nervios hasta los múscu­los, tiene un funcionamiento electroquímico. Cada órgano de su cuerpo está «equilibrado» magnéticamente (polarizado) y es sensible a los campos exteriores. Los problemas con el cerebro, la tiroides, el corazón, los riñones y las glándulas adrenales son sospechosos de experimentar perturbaciones mag­néticas. Los psíquicos son capaces de «leer» su propio campo magnético personal (cada uno de ustedes dispone de uno). Más exactamente, perciben el equilibrio de su campo. Y sus médicos fijan rutinariamente hilos eléctricos a su cuerpo para registrar sus impulsos electromagnéticos.

Le ruego que comprenda que lo mejor que puede hacer por sí mismo consiste en PROTEGERSE. Permita que las propie­dades magnéticas del planeta realicen el trabajo por su salud.

Algo que debería ser evidente para usted fue protegido una vez más por sus propios implantes. EL MAGNETISMO ES EL «COLCHÓN» EN EL QUE HA ESTADO SITUADA LA CONCIENCIA Y LA BIO­LOGÍA HUMANAS DURANTE TODA SU EXISTENCIA. Es matemático y ha sido diseñado (y también se relaciona con su sistema de implante). Si ya se ha dado cuenta de esto, y si le ha dado an­teriormente credibilidad sobre su planeta, ahora habrá com­prendido muchas de sus enfermedades, que estarán dormidas. Pero tiene que equilibrar magnéticamente lo que se introduce en su cuerpo. ¿Cómo se le ha escapado eso por alto? ¿Colocaría grandes imanes en una zona exquisitamente sintonizada y polarizada? LA ENFERMEDAD INMUNOLÓGICA CONTRA LA QUE AHORA LUCHAN SOBRE LA TIERRA ES CONTROLABLE MAGNÉTICAMENTE. PASE MÁS TIEMPO DEDICADO A ALTERAR LAS PROPIEDADES MAGNÉTI­CAS Y VEA LO QUE SUCEDE. Vuelva a polarizarla y compruebe su virilidad. Quizá se sienta sorprendido por lo que descubra.”

 

EL ULTIMO VIAJE – UNA PELÍCULA SOBRE LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ


El ultimo viaje hacer clic para ver el video.

CUANDO YA NO TIENES MIEDO DE MORIR, TAMPOCO TIENES MIEDO DE VIVIR


¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué pasa cuando dejamos este mundo? ¿Existe el más allá? La naturaleza de la muerte es uno de los grandes misterios que nos acompañan toda la vida. En este documental viajaremos al más allá en busca de una nueva visión sobre la relación entre la vida y la muerte para descubrir que nuestras vidas están conectadas con la inteligencia infinita del universo y que solo lo infinito nos lleva hasta el ahora, hasta este momento.


Director: Jay Weidner
Nacionalidad: USA
Duración: 1h 32min.


Con: NEALE DONALD WALSCH, BRIAN WEISS, GREGG BRADEN, ALBERTO VILLOLDO


Brian Weiss es médico y psiquiatra. Se licenció por la Universidad de Columbia y cursó estudios de postgrado en medicina en Yale. Fue jefe de residentes del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale y actualmente es presidente honorífico del Departamento de Psiquiatría del Mount Sinai de Miami.


Gregg Braden, experto en Ciencias de la Tierra y dedicado anteriormente al diseño de sistemas informáticos, es en la actualidad escritor y guía de viajes a lugares sagrados de todo el mundo. Él y su esposa reparten su tiempo entre la soledad de las montañas del norte de Nuevo México y las costas del sur de Florida.

Neale Donald Walsch, el célebre autor de los tres volúmenes del best seller “Conversaciones con Dios“. Nació en Milwaukee, Estados Unidos de América, el 10 de septiembre de 1943, y creció al interior de una familia católica romana, que le animó en su búsqueda por la verdad espiritual. Estudió la Biblia, the Rig Vedá, la Upanishads. Sus libros, según él, no están atados, ni son secuelas, son inspirados por Dios y pueden ayudar a una persona a relacionarse con él desde una perspectiva moderna. Creó el Equipo Humanidad como un movimiento espiritual cuyo propósito es comunicar e implantar Nuevas Creencias Espirituales, particularmente la de que todos somos Uno con Dios y Uno con la Vida, en el estado de existencia global compartida.

 

«El Campo», de Lynne Mc Taggart

Algunos fragmentos esenciales del libro titulado «El Campo», de Lynne Mc Taggart, acerca de la energía y el Campo Cuántico…

(…) Durante varias décadas, en todo el mundo, respetados científicos de muy diversas disciplinas han llevado a cabo experimentos bien diseñados cuyos resultados dejan perplejos a los biólogos y a los físicos. En conjunto, estos estudios nos ofrecen abundante información respecto a la fuerza central organizadora que gobierna nuestros cuerpos y el resto del cosmos.

Sus descubrimientos sólo pueden clasificarse como asombrosos. En nuestro aspecto más elemental, no somos una reacción química, sino una carga energética. Los seres humanos y todos los seres vivos son una configuración energética dentro de un campo de energía conectado con todas las demás cosas del mundo. Este campo de energía pulsante es el motor central de nuestro ser y de nuestra conciencia, el alfa y el omega de nuestra existencia.

No existe una relación dual yo / no yo entre nuestros cuerpos y el resto del universo, sólo hay un campo energético subyacente. Este campo es responsable de las funciones más elevadas de nuestra mente, y es la fuente de información que guía el crecimiento de nuestros cuerpos. Es nuestro cerebro, nuestro corazón, nuestra memoria: es en todo momento un anteproyecto del mundo. Más que los gérmenes o los genes, el Campo es la fuerza que determina finalmente si estamos sanos o enfermos, y es la fuerza con la que debemos contactar para curarnos. Estamos vinculados e involucrados, somos inseparables de nuestro mundo y nuestra única verdad fundamental es nuestra relación con él. El campo, como dijo Einstein sucintamente en una ocasión, es la única realidad (…)

(…) Sólo podemos entender el universo como una trama de interconexiones. Las cosas que estuvieron alguna vez en contacto siguen estando en contacto a lo largo del espacio y del tiempo. Evidentemente, el tiempo y el espacio mismo parecen construcciones arbitrarias, inaplicables a este nivel de la realidad. Todo lo que aparece –hasta donde el ojo puede ver— es el gran paisaje del aquí y ahora (…)

A diferencia de la visión del mundo propuesta por Newton o Darwin, la suya es una visión que potencia la vida. Éstas son ideas que pueden fortalecernos, ideas que implican control y orden. No somos simples accidentes de la naturaleza. Hay propósito y unidad con relación a nuestro mundo y a nuestro lugar en él, y nosotros tenemos algo importante que decir. Lo que hacemos y pensamos importa: de hecho, nuestra participación es crucial en la creación de nuestro mundo. Los seres humanos no estamos separados unos de otros. Ya no cabe separación entre nosotros y ellos. Ya no estamos en la periferia del universo mirando desde fuera. Podemos asumir nuestro justo lugar, volvemos a estar en el centro del mundo.

La ciencia sólo puede ser un proceso de comprender nuestro mundo y de comprendernos a nosotros mismos, y no un conjunto fijo de reglas eternas. Con la llegada de lo nuevo, a menudo es necesario descartar lo viejo.
El Campo es la historia de esta revolución en ciernes. Como muchas revoluciones, empezó con pequeños brotes de rebelión que han ido acumulando fuerza e impulso individual –una innovación en un área, un descubrimiento en otra— más que ser un gran movimiento unificado de reforma. Aquí hablamos de hombres y mujeres que trabajan en laboratorios y, aunque son conscientes de la labor de los demás, a menudo les disgusta aventurarse más allá de la experimentación para examinar todas las implicaciones de sus descubrimientos, y no siempre disponen del tiempo necesario para comparar sus resultados con los de otros estudios científicos que van saliendo a la luz. Cada científico ha emprendido un viaje de descubrimiento, y cada uno de ellos ha descubierto una parcela de tierra, pero nadie ha tenido el atrevimiento de declararla un continente.

***

Más que un universo de certeza estática, al nivel más fundamental de materia, el mundo y sus relaciones son inciertos e imprevisibles, un estado de puro potencial, de infinitas posibilidades.
Los científicos (…)

***

Un verdadero explorador lleva adelante la exploración aunque le lleve a un lugar que no tenía planeado visitar.

La cualidad más importante que todos estos investigadores tienen en común es que están dispuestos a suspender sus creencias y a mantenerse abiertos al verdadero descubrimiento, aunque ello suponga poner en cuestión al orden de cosas existente, alienarse de sus colegas o abrirse a la censura y a la ruina profesional. Ser un revolucionario en la ciencia actual es coquetear con el suicidio profesional. Por más que se anuncia que se fomenta la libertad de investigación, toda la estructura de la ciencia, con su sistema de becas altamente competitivo, junto con el sistema de publicaciones y supervisión, dependen en gran medida de que los individuos se conformen a las visiones aceptadas por el mundo científico. El sistema anima a que los profesionales lleven a cabo experimentos cuyo propósito fundamental consiste en confirmar la visión existente de las cosas, o seguir desarrollando la tecnología con fines industriales, en lugar de estar al servicio de la verdadera innovación.

Todos los que han trabajado en estos experimentos han tenido la sensación de estar en el límite de algo que iba a transformar lo que entendemos sobre la realidad y el ser humano, pero al mismo tiempo eran científicos de vanguardia, funcionando sin brújula. Había una serie de ellos que, trabajando independientemente, habían dado con trocitos del rompecabezas y tenían miedo de comparar notas. No había un lenguaje común porque sus descubrimientos parecían desafiar el lenguaje.

No obstante, a medida que Mitchell contactaba con ellos, sus trabajos separados empezaron a configurarse como una teoría alternativa de la evolución, de la conciencia humana y de la dinámica de todos los seres vivos. Ofrecía la mejor esperanza de una visión unificada del mundo, basada en la experimentación real y en ecuaciones matemáticas, y no en simples teorías. El papel de Ed consistió en hacer las presentaciones, financiar algunas investigaciones y usar su posición de héroe nacional para dar a conocer los trabajos, convenciendo a los científicos de que no estaban solos.

Todo el trabajo convergió en un único punto: que el yo tenía un campo de influencia en el mundo y viceversa. También había otro punto de acuerdo común: todos los experimentos que se estaban llevando a cabo clavaron una estaca en el corazón mismo de las teorías científicas existentes.

***

Estos resultados ofrecieron a Braud algunas claves importantes sobre la naturaleza de la influencia remota. Estaba claro que los seres humanos somos capaces de influir en otros seres vivos a muchos niveles: actividad muscular, actividad motora, cambios celulares, actividad del sistema nervioso… Estos estudios sugerían otra posibilidad curiosa: la influencia aumentaba en función de la implicación del influenciador y en función de cuánto le importaba el objeto de su influencia. Los efectos más reducidos fueron los del estudio de los peces, aumentaron en los experimentos relacionados con los gerbos, aumentaron todavía más en los experimentos con células humanas, y llegaban al máximo cuando los sujetos trataban de influir en otros seres humanos. Pero el mayor efecto de todos se producía cuando la persona influida necesitaba verdaderamente el efecto. Los que necesitaban algo –tranquilizarse, enfocar la atención…— parecían más receptivos a la influencia que los demás. Y lo más extraño de todo: la influencia de un sujeto sobre otro sólo era marginalmente menor que su influencia sobre sí mismo.
***

(El Campo, de Lynne Mc Taggart, Editorial Sirio, 2006)

 

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Manifiesto de Ambar del Alma para el 2012

Nos miramos el corazón. Con los ojos cerrados descubrimos ese camino claroscuro de la fuerza del corazón. Respiraremos calladitos, dejaremos que nuestros maestros hablen. Seremos fieles guardianes de entender que nos abrimos paso a una nueva manera de entendernos, cambiarán muchas cosas o al menos creemos eso. Sabemos que las evidencias nos anuncian una nueva manera de ser, pero depende de nosotros mismos en tres niveles: los nuestros, que nos mantengamos unidos en nuestras oraciones; los otros que seguirán creando la dualidad entre el miedo y el éxito del oro; y los alejados, los que esperan que todo eso no suceda, y si sucede, ya tienen planes para creer que tuvieron algo que ver. Cerraremos los ojos y sólo sentiremos, sólo nos dejaremos llevar por el pausar de la respiración para descubrir ese secreto. Dicen que los dioses escondieron el secreto de la humanidad en un lugar demasiado obvio y demasiado secreto. No fue bajo las montañas ni los océanos, no fue en profunda cavernas ni en bosques frondosos. Como no hallaban dónde dejar el secreto de los misterios humanos, decidieron esconderlo dentro de nosotros mismos, en el corazón. Estamos en eso, respirando nuestro secreto para ver esa pequeña luz turquesa que nos dará el sendero de la verdad.

El camino que nos viene nadie sabe realmente que sucederá. Lo que sí sabemos es que tiene un destino. Sabemos que estamos allí, en el punto de partida, y a veces de término. Estamos donde nos dejaron y donde comenzaremos nuevamente. Estamos y somos los que quedamos y sabemos que todos fuimos invitados. Estamos listos para entregar ese corazón al todo con todas las ganas, sin saber realmente qué sucederá. Estamos, simplemente presentes como alumnos empeñosos que huyen al fracaso, porque estamos dispuestos y entregados a los destinos de la profunda ceguera de los mañanas.

Dispuestos y alegres, estamos comprometidos con estos mañanas. Los mañanas anunciados que huelen a nuevos comienzos para que podamos otra vez tener la oportunidad de volcar todo el talento. Con este «mañana» queremos hacer algo grande y a su vez humilde. Ya estamos con los ojos cerrados sosteniendo la paciencia y marcando el ritmo pausado de nuestra meditación.

Sí, estamos con los ojos cerrados mirándonos el corazón. Estamos dispuestos a creer firmemente que la vida está allí dentro, desafiando lo que nos han dicho que creamos: que busquemos afuera lo que debemos encontrar dentro. Nos prometieron protección externa para un miedo interno, y no te has dado cuenta despacito nos hemos arreglado para poner el miedo fuera, disfrazado de incertidumbre, dando paso a la desprotección dentro. Así hemos comprado noticieros y matutinos que se esmeran en ganar un punto más con tal de que los mires, pero han seguido esa tendencia tecnológica de creer que en la internet está todo. Sí, creímos eso. Creímos que al leer los manuales llenaremos de advertencia nuestra ruta y sabremos qué hacer, qué decir, qué callar y qué creer al momento de no se qué. Simplemente date cuenta que estamos. Y que descubrimos el amor como antídoto al miedo. Estamos acá mirando nuestro interior con ganas de saber de qué color será la estrella que aparece sutil y tenazmente en la oscuridad tras mis párpados.

Mejor estar callados. Mejor calmar nuestras ansiedades para dejar las cosas como estaban hace algunas décadas: dejaré de buscar afuera lo que debo encontrar dentro. Nos han hecho con tanto amor, nos han creado para custodiar una verdad tan hermosa que simplemente estamos con los ojos cerrados viendo cómo nuestra mente se cansa de ofrecerte imágenes… calma, llega esa imagen estática del espacio de la paz.

Este año estamos disponibles, pero disponibles desde el corazón. Estamos sin nada y con las manos lavadas para secar las lágrimas de los que aún buscan esa instrucción de comprender que en el corazón están todas las respuestas. Este año nos volcaremos sólo a escuchar las verdades del corazón de nuestros amigos. Este año sonreiremos a la escena del desastre para que nuestros dientes iluminen con esperanza a los desesperanzados y nuestro canto de calma animen a los temerosos de nuestro lado.

Estamos para las flores, las caminatas tomados de la mano, para escuchar esos mensajes de quienes saben escuchar el cielo, para sembrar los nuevos comienzos sin desesperanza. Estamos más presentes que nunca, contigo y conmigo también, sabiendo que todo estará bien, que en el corazón no faltará nada, y, una vez que cierres los ojos, una vez que respires suave, una vez que calmes esa voz interna, y una vez que sonrías en tu propia complicidad inocente de haber descubierto que la paz estaba dentro y no fuera en forma de medicamento o conjuro, sabrás que estamos y estás… siempre listos.

Carla y Fernando
Ambar del Alma SAC

 

Dr. Pearl, ¿cómo ayuda La Reconexión a modificar las conexiones neuronales?

 Antes de nada indicar que el cerebro no trabaja de la manera que nos indicaron que trabajaba. Nos enseñaron que las funciones cognitivas se situaban en distintos lugares del cerebro, la memoria en un lugar, el conocimiento en otro… Ahora sabemos por las investigaciones realizadas que toda la información se sitúa en la totalidad del cerebro, ahora los científicos le han dado el nombre de “campo 0”.

Hace tiempo nos indicaban a través de la imagen del cuerpo que todo se limitaba a esa imagen, a ese esquema. La información circula por todo el sistema nervioso, pero ahora se sabe que va más allá, que la información forma parte de este campo 0. No es cómo la información se transmite y trabaja a lo largo de los nervios, es cómo los nervios recogen y procesan esta información. Recibimos la información es este campo de formas muy diversas. Ya no se recibe como algo exterior, ahora somos parte de este campo. Percibimos la variación de los movimientos resonantes, la resonancia de la información es la que percibimos, es la que nos llega gracias a este campo.

Cuando estamos interactuando con la frecuencia de la Sanación Reconectiva y de la Reconexión, estamos recogiendo información de todos los lados: Si teníamos dificultad en recibir información a través de los nervios, ahora se facilita. Este acceso a la energía mucho más ancho y completo, que es el nivel de existencia que proporciona la Reconexión, es una energía que se comienza a recibir de otra forma distinta a la que estábamos acostumbrados a recibir, se amplían las conexiones, crecen. Se recibe todo con mucha más intensidad.

Éste es el concepto que nos hace estar más despiertos de una manera multidimensional. Es común que una vez que la persona experimenta Sanación Reconectiva se recibe reportes de cómo estas personas comienzan a tener otras percepciones, otras conexiones con otros seres. Lo que habitualmente se conoce como guías o ángeles, seres de otro nivel de inteligencia. Comienzan a contarnos experiencias de conexión con esta clase de seres que, aunque no son comunes, sí hemos oído hablar de ellos, sabemos que están ahí y se produce, de alguna forma, una relación con ellos que nos aportan beneficios en nuestras vidas.

Nos lleva a una conexión más amplia con el Universo. Nuestro conocimiento crece, nuestra conciencia crece y nos podemos desarrollar de una manera multidimensional. Hay estudios que indican que La Reconexión llega a modificar la estructura de nuestro ADN, no de la manera que otras formas de sanación energética hablan del cambio en la molécula, cambios que se han estudiado en distintas investigaciones y que han llegado a una misma conclusión. Esto sucede con investidores que no tienen relación ni se conocen entre ellos, y sin embargo han llegado a la misma conclusión. De manera que se demuestra científicamente que La Reconexión modifica de alguna manera el ADN, hace que éste aparezca más expandido, le da otra dimensión distinta que hasta ahora no se había contemplado.

Dr. Eric Pearl, julio 2009.


 
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Publicado por en diciembre 17, 2011 en conciencia, new age, Nueva Era, Uncategorized

 

Recordando su herencia Lemuriana Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan.

El Decimotercer Consejo de Ancianos Lemurianos

Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan.

Somos El Decimotercer Consejo de Ancianos Lemurianos. Lo que nos permite convertirnos en 13 mientras somos 12 es que formamos una unión, un matrimonio, una alineación con la Luz y así eso se convierte en el decimotercer nivel de nuestra existencia. Existimos en tiempos que fueron conocidos como el pasado y en tiempos que fueron conocidos como el futuro. Ustedes caminaron al lado de nosotros, un tiempo y dimensión y espacio tras otro. Caminaron con nosotros en el futuro y nos buscaron en el pasado. Hoy han renovado sus votos de recordación. Han renovado el acuerdo contractual que tenían en este día y espacio y tiempo y lugar para volver a conectarse con Mu.

La Lemuria es una secuencia de codificaciones en los filamentos de su ADN. Es su parte antigua que buscan y no ven reflejada en el mundo que los rodea. Es la hebra dorada que se teje a través de un tapiz de tiempo que tiene una vibración distinta a la de las demás hebras de encarnación.

Cada uno de los que leen estas palabras vivió alguna vez en el lugar y con ese nivel de libertad. Lo buscan en su mundo y acontecimientos cotidianos. Lo mantienen oculto en su corazón. Recuerdan los tiempos de la madre patria de MU/Lemuria de los que se habla hoy. Las veces que hicieron el amor sin tocarse, las veces que el pueblo entero vino a ayudarlos a nacer. Los apoyó, los amó y creyó en ustedes. ¿Recuerdan algo de eso?

Si observan detenidamente sus referencias bíblicas, descubrirán que muchos de los requisitos para ser buenos cristianos eran también requisitos para ser buenos Lemurianos. Honrarse el uno al otro, dar, amar, tener fe, crear mediante un punto de conocimiento y un punto de recepción con las energías en su vida física. En esta encarnación ansían ser Luz, pero todos cayeron en lo físico a propósito con una agenda energética. Muchas veces parece que alguien se hubiese llevado la escalera de Luz y la hubiese puesto fuera de su alcance. Pero el alcance no viene de sus manos y sus brazos, viene con su corazón y sus recuerdos. Hoy se estiraron hacia arriba y afuera en un tiempo y lugar que les resultaba cómodo. Un tiempo y lugar que no ven o que siquiera esperan en su planeta densamente adquirido.

En cada civilización hay una elevación y una caída. En cada relación humana hay cumbres y valles. Es hora de que miren todas las adquisiciones de su naturaleza física y emocional y las liberen. Libres de juicios, libres de enredos, libres de desechos emocionales. Y entonces podrán entrar donde puedan aceptar su conciencia lemuriana, sabiendo que NO hay carencia ni les faltará algo. Todo debe ser compartido y no escondido de los demás como el perro esconde al hueso.

Ustedes mantuvieron esa programación en su ADN durante eones, esperando y esperando, sin querer emular a los Atlantes, ni a los Egipcios, ni a los Sumerios, o a los de la Mesopotamia, sino queriendo y anhelando ese lugar de armonía, ese lugar de amor, y ese lugar de la madre patria de MU.

En su mundo, el tiempo danza al ritmo de un tamborilero distinto. Parece que lo tienen todo y sin embargo se sienten vacíos como un estanque que se secó con el calor del verano en un árido desierto. Sus casas están llenas, sus armarios están colmados, sus roperos están repletos y sin embargo ustedes están vacíos. Rezan por la paz. Rezan por el amor. Rezan por la armonía y sin embargo no ven que se lo emule en ninguna parte de sus eventos cotidianos.

Ustedes lo adquieren. Bailan con él en salones privados lo que dura una brisa.

Al adoptar la modalidad lemuriana, descubrirán que la paz fluye hacia ustedes con mayor facilidad, que las obstrucciones dividen los mares por ustedes, que su pensamiento ya no está en construcción o contracción.

Descubrirán con un simple acto de prestidigitación que pueden bailar durante todo el día, recordando cómo moverse hacia adelante y atrás simultáneamente. Recordarán las habilidades que estaban ocultas detrás de las lentes de sus ojos hasta que estuvieran listos para ver.

Se necesitará mucha fortaleza y esfuerzo de su parte para asirse firmemente de este conocimiento. Quizá dirán que es sólo un sueño de opio y que no puede existir en un planeta de polaridades. La Tierra siempre ha sido la única tienda de polaridades. De eso trata el mundo material. En la unidad, lo material pierde su encanto, así que no existe en los campos de juego superiores a menos que uno desee tenerlo.

En su mundo de dar y recibir, muchas veces se fijan en el dar mientras mantienen la mano abierta esperando recibir.

Les pedimos que dejen ir y se concentren en qué es lo que le pueden dar a otro sin beneficiarse obteniendo algo. Es importante que permitan que este re-afloramiento se sienta. Es importante para nosotros que amen a su propia humanidad porque son más valientes que nosotros, ya que encarnan físicamente una y otra vez. Nosotros hemos elegido seguir en forma ligera. En este momento no hay ancianos lemurianos encarnados en la Tierra, pero estamos viviendo en Sirio. Ustedes fueron los valientes que dijeron: «Me encanta este cuerpo. Me encanta este mundo. Y luego, cuando esté lleno por amar todas las cosas que me rodean, me habré ganado mi Cuerpo de Luz con mi trabajo.»

Esta vez, muchos de los que están encarnados en la Tierra vivieron en la época de MU/Lemuria. Tenían mucho miedo de su humanidad. Nunca se comprometieron totalmente con ser humanos, siempre pasaron más tiempo en su Cuerpo de Luz porque lo humano era demasiado denso, demasiado sofocante, demasiado terrenal. No vemos que sea más fácil hilar de humano a Luz de lo que fue hilar de Luz a carne. Pero lo están haciendo. Y lo están haciendo para un continente de Luz que lo dio todo y no pidió nada a cambio.

Las puertas de oportunidad aparecen a medida que su conciencia -que una vez estuvo muy sumergida- sale a la superficie. Cada vez que ven un recuerdo que aún está grabado en la época de la Lemuria, algo se activa. Tiene lugar un despertar. Cuando niños, estaban más concientes de esas facetas entrelazadas del tiempo. Sabían que era importante, pero ninguno en su entorno podía explicarlo. En su alma, en el tejido mismo de su ser, ustedes sabían lo que significaba. Como adultos, ahora buscan a esa comunidad de Luz que una vez los tuvo en su regazo.

¡Ustedes buscan a los que les dicen que ustedes pueden! Ustedes pueden nadar en las profundidades con los delfines y hablar su idioma. Pueden volar alto con los pájaros y hablar su idioma. Pueden estar en comunión con todo y todo los comprenderá. Pueden desplazar su conciencia a cualquier lugar y estar allí. Están tratando muy duramente de vestir ese tejido de tiempo pasado. Cuando se juntan en grupos, ayudan a iniciar y actualizar antiguas verdades que estuvieron dormidas detrás de falsas aseveraciones. Comienzan a recordar como grupo, como capullo, como comunidad de Luz. Cuando recuerden, los que los rodean recordarán también.

Es tiempo de que vean con los ojos del alma lo que está traspirando e inspirando. No es el momento de apuntar con el dedo, porque ustedes saben cuándo hay un lobo con piel de oveja y cuándo alguien dice palabras ponzoñosas. Saben cuándo lo secreto nace detrás de las puertas cerradas. Eso perturba el patrón de vida. Innatamente, lo saben todo. Sus estados de ánimo fluctuarán a lo largo del día según lo que ocurra. Los afectan las elecciones dramáticas de los demás, se lo puedan explicar o no. Es parte de su naturaleza comunitaria lemuriana, en la que la elección de otro afecta el resultado para todo el pueblo. En este momento, su pueblo es la Tierra. Su destino no es quedar atrapados en la política y la dinámica de la negatividad. Se les da la percepción de lo que podría ser.

Ejercicio:

Aunque sean adultos, el niño en su interior todavía quiere que alguien se siente allí y les cuente cómo era todo en los viejos tiempos cuando la Luz era una Luz fuerte y clara. Esas historias traen esperanza. Ustedes se sienten diferentes y son diferentes. Son diferentes porque una parte de ustedes recuerda y una vez que recuerdan ya no pueden olvidar nunca más. A cada uno se le dará un regalo mientras duerme. Mientras se acuestan para dormir, visualicen a un anciano lemuriano que los observa fijamente. De sus manos salen rayos dorados de Luz. Dejen que esos rayos dorados de Luz entren en sus chakras y luego permitan que la Luz se estacione sobre su tercer ojo. Si lo hacen durante 7 noches mientras duermen, descubrirán que sus capacidades trascienden cualquier descripción que se pueda aplicar a las habilidades psíquicas en su esfera terrenal. Entrarán en una conciencia que va más allá de cualquier explicación y que ya no puede ignorarse por más tiempo. Somos el Décimo Tercer Consejo.

Traducción: Susana Peralta

Gillian MacBeth-Louthan

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