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Los tiempos finales Escrito por KRION ,de Lee Carroll Sábado, 29 de Enero de 2011 19:43

LOS TIEMPOS FINALES
Escrito por KRION ,de Lee Carroll
Sábado, 29 de Enero de 2011 19:43
“Durante los siglos anteriores, no pudieron ustedes conte­ner la plena «responsabilidad» de su propia entidad, y no pu­dieron llevarla con ustedes. Sólo una parte de ella. Los cen­tros de energía y los temploscontuvieron el equilibrio de su poder colectivo. Una de sus culturas transitorias que más han durado llegó incluso a llevar la energía con ella de un lugar a otro. La importancia de los templos en la historia muy anti­gua de la Tierra fue mucho más elevada de lo que es en la actualidad, puesto que fueron de hecho los verdaderos centros espirituales de poder, y tuvieron manifestaciones físicas para demostrarlo así.

Actualmente, cuando se encarnan cada vez en el plano de la Tierra, existe un breve descanso en el que se conoce y se comunica con la totalidad, y se planifica para su próxima ex­presión o lección. Su plan viene determinado a menudo di­rectamente por lo que ocurrió durante la última expresión. A eso le han llamado ustedes el karma. Se forma un contrato, o plan acerca de lo que se aprenderá y experimentará al iniciar la siguiente expresión. A menudo, sólo se encarna usted du­rante un breve período de tiempo, se muere mientras se es un niño, o se termina muy pronto a consecuencia de una enfer­medad o de un accidente. Eso quizá le parezca algo cruel, o algo ilógico con lo que no puede estar de acuerdo, pero es apropiado y es correcto para la totalidad. El momento en que se encarnará de nuevo viene determinado por el grupo de lec­ción que le rodea, algunos todavía sobre la Tierra y otros no. En ocasiones, su encarnación se efectúa exclusivamente para la expresión de otro y es rápida.

Esto parecería indicar que aquí funciona algún tipo de pre­destinación. Pero no es así. ¡Créame! Eso es algo que se ha malinterpretado.

Todas las encarnaciones son como capas limpias con un propósito general (el karma) y diversas «puertas» de acción ofrecidas durante el transcurso del ciclo (el plan contratado). El karma puede quedar satisfecho o no. Si no lo está, enton­ces dispondrá de otra oportunidad a través de otra expresión (encarnación). Un individuo puede abrir o no cualquiera de las puertas de acción ofrecidas por el contrato; depende del individuo, y del lugar en que se encuentre su propio creci­miento en ese momento. Todo esto se interrelaciona con todas las demás entidades situadas alrededor de su propia expre­sión. Como grupo planetario, han pasado ustedes por muchas de las puertas correctas. Lo han hecho así colectivamente, si­tuados en su propio lado del velo, y eso ha tenido como resultado una elevación de la totalidad. Una vez más, hay que felicitarles por ello. Puedo atestiguar que eso no siempre ha sido así en el universo. Tuvieron ustedes diversas oportunida­des para fracasar, y pasaron bien por ellas.

Acerca de mi trabajo: los campos magnéticos son muy im­portantes para su biología. Además, los campos magnéticos pueden afectar (y afectan) a su propia conciencia espiritual. El campo magnético de su planeta es necesario para su pro­pia salud biológica, y se halla exquisitamente sintonizado para encajar dentro de su esquema espiritual.

El campo magnético de su planeta fue cuidadosamente si­tuado para garantizar su salud, y el aprendizaje de sus leccio­nes. Mire a su alrededor. ¿Qué otros planetas encuentra dota­dos de campos magnéticos? No es una fuerza que ocurra de modo natural. Fue colocada a propósito y con mucho cuidado. Ustedes no han podido abandonar su planeta a suficiente dis­tancia o durante el tiempo suficiente como para darse cuenta de este hecho, pero cuando lo hagan, deben llevar consigo un campo para poder mantener la cordura y la salud, y tiene que ser correcto. Eso es algo básico para los humanos. Si encuen­tran otro planeta dotado de un campo magnético, será uno de los principales aspirantes para la vida biológica, o para su lle­gada en el futuro, o como «indicador» de que allí existió vida. No importa cuál sea la verdadera biología de la forma que ad­quiera la vida, tendrá que ser polarizada para que tenga signi­ficación espiritual. Tenga en cuenta lo siguiente: CUANTO MÁS ALEJADO SE ENCUENTRE ALINEADO EL CAMPO MAGNÉTICO CON RESPEC­TO AL EJE DE LA ROTACIÓN PLANETARIA, TANTO MÁS ILUMINADA SERÁ LA FORMA DE LA VIDA. Esto no es más que parte del proceso, y constituye una de las señales que hay que buscar.

La electricidad lo rodea por completo y ya empiezan a darse cuenta de los efectos negativos que tienen sobre su sa­lud los campos magnéticos creados artificialmente. Debe proteger su cuerpo de todos los campos magnéticos artificia­les. Disponen de la tecnología necesaria para hacerlo, y debe­ría protegerse a sí mismo. Algunas de las enfermedades que son típicas de su opulenta sociedad occidental, son un resul­tado directo de los numerosos campos magnéticos artificiales que les rodean.

Desde hace años han comprendido que los procesos bási­cos de pensamiento de sus mentes son eléctricos (y que, por lo tanto, tienen propiedades magnéticas). También compren­den que toda su biología, desde los nervios hasta los múscu­los, tiene un funcionamiento electroquímico. Cada órgano de su cuerpo está «equilibrado» magnéticamente (polarizado) y es sensible a los campos exteriores. Los problemas con el cerebro, la tiroides, el corazón, los riñones y las glándulas adrenales son sospechosos de experimentar perturbaciones mag­néticas. Los psíquicos son capaces de «leer» su propio campo magnético personal (cada uno de ustedes dispone de uno). Más exactamente, perciben el equilibrio de su campo. Y sus médicos fijan rutinariamente hilos eléctricos a su cuerpo para registrar sus impulsos electromagnéticos.

Le ruego que comprenda que lo mejor que puede hacer por sí mismo consiste en PROTEGERSE. Permita que las propie­dades magnéticas del planeta realicen el trabajo por su salud.

Algo que debería ser evidente para usted fue protegido una vez más por sus propios implantes. EL MAGNETISMO ES EL «COLCHÓN» EN EL QUE HA ESTADO SITUADA LA CONCIENCIA Y LA BIO­LOGÍA HUMANAS DURANTE TODA SU EXISTENCIA. Es matemático y ha sido diseñado (y también se relaciona con su sistema de implante). Si ya se ha dado cuenta de esto, y si le ha dado an­teriormente credibilidad sobre su planeta, ahora habrá com­prendido muchas de sus enfermedades, que estarán dormidas. Pero tiene que equilibrar magnéticamente lo que se introduce en su cuerpo. ¿Cómo se le ha escapado eso por alto? ¿Colocaría grandes imanes en una zona exquisitamente sintonizada y polarizada? LA ENFERMEDAD INMUNOLÓGICA CONTRA LA QUE AHORA LUCHAN SOBRE LA TIERRA ES CONTROLABLE MAGNÉTICAMENTE. PASE MÁS TIEMPO DEDICADO A ALTERAR LAS PROPIEDADES MAGNÉTI­CAS Y VEA LO QUE SUCEDE. Vuelva a polarizarla y compruebe su virilidad. Quizá se sienta sorprendido por lo que descubra.”

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EL ULTIMO VIAJE – UNA PELÍCULA SOBRE LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ


El ultimo viaje hacer clic para ver el video.

CUANDO YA NO TIENES MIEDO DE MORIR, TAMPOCO TIENES MIEDO DE VIVIR


¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué pasa cuando dejamos este mundo? ¿Existe el más allá? La naturaleza de la muerte es uno de los grandes misterios que nos acompañan toda la vida. En este documental viajaremos al más allá en busca de una nueva visión sobre la relación entre la vida y la muerte para descubrir que nuestras vidas están conectadas con la inteligencia infinita del universo y que solo lo infinito nos lleva hasta el ahora, hasta este momento.


Director: Jay Weidner
Nacionalidad: USA
Duración: 1h 32min.


Con: NEALE DONALD WALSCH, BRIAN WEISS, GREGG BRADEN, ALBERTO VILLOLDO


Brian Weiss es médico y psiquiatra. Se licenció por la Universidad de Columbia y cursó estudios de postgrado en medicina en Yale. Fue jefe de residentes del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale y actualmente es presidente honorífico del Departamento de Psiquiatría del Mount Sinai de Miami.


Gregg Braden, experto en Ciencias de la Tierra y dedicado anteriormente al diseño de sistemas informáticos, es en la actualidad escritor y guía de viajes a lugares sagrados de todo el mundo. Él y su esposa reparten su tiempo entre la soledad de las montañas del norte de Nuevo México y las costas del sur de Florida.

Neale Donald Walsch, el célebre autor de los tres volúmenes del best seller “Conversaciones con Dios“. Nació en Milwaukee, Estados Unidos de América, el 10 de septiembre de 1943, y creció al interior de una familia católica romana, que le animó en su búsqueda por la verdad espiritual. Estudió la Biblia, the Rig Vedá, la Upanishads. Sus libros, según él, no están atados, ni son secuelas, son inspirados por Dios y pueden ayudar a una persona a relacionarse con él desde una perspectiva moderna. Creó el Equipo Humanidad como un movimiento espiritual cuyo propósito es comunicar e implantar Nuevas Creencias Espirituales, particularmente la de que todos somos Uno con Dios y Uno con la Vida, en el estado de existencia global compartida.

 

ADN y EMOCIONES por Gregg Braden y La Reconexion

ADN y EMOCIONES por Gregg Braden y La Reconexion.

 
 

«El Campo», de Lynne Mc Taggart

Algunos fragmentos esenciales del libro titulado «El Campo», de Lynne Mc Taggart, acerca de la energía y el Campo Cuántico…

(…) Durante varias décadas, en todo el mundo, respetados científicos de muy diversas disciplinas han llevado a cabo experimentos bien diseñados cuyos resultados dejan perplejos a los biólogos y a los físicos. En conjunto, estos estudios nos ofrecen abundante información respecto a la fuerza central organizadora que gobierna nuestros cuerpos y el resto del cosmos.

Sus descubrimientos sólo pueden clasificarse como asombrosos. En nuestro aspecto más elemental, no somos una reacción química, sino una carga energética. Los seres humanos y todos los seres vivos son una configuración energética dentro de un campo de energía conectado con todas las demás cosas del mundo. Este campo de energía pulsante es el motor central de nuestro ser y de nuestra conciencia, el alfa y el omega de nuestra existencia.

No existe una relación dual yo / no yo entre nuestros cuerpos y el resto del universo, sólo hay un campo energético subyacente. Este campo es responsable de las funciones más elevadas de nuestra mente, y es la fuente de información que guía el crecimiento de nuestros cuerpos. Es nuestro cerebro, nuestro corazón, nuestra memoria: es en todo momento un anteproyecto del mundo. Más que los gérmenes o los genes, el Campo es la fuerza que determina finalmente si estamos sanos o enfermos, y es la fuerza con la que debemos contactar para curarnos. Estamos vinculados e involucrados, somos inseparables de nuestro mundo y nuestra única verdad fundamental es nuestra relación con él. El campo, como dijo Einstein sucintamente en una ocasión, es la única realidad (…)

(…) Sólo podemos entender el universo como una trama de interconexiones. Las cosas que estuvieron alguna vez en contacto siguen estando en contacto a lo largo del espacio y del tiempo. Evidentemente, el tiempo y el espacio mismo parecen construcciones arbitrarias, inaplicables a este nivel de la realidad. Todo lo que aparece –hasta donde el ojo puede ver— es el gran paisaje del aquí y ahora (…)

A diferencia de la visión del mundo propuesta por Newton o Darwin, la suya es una visión que potencia la vida. Éstas son ideas que pueden fortalecernos, ideas que implican control y orden. No somos simples accidentes de la naturaleza. Hay propósito y unidad con relación a nuestro mundo y a nuestro lugar en él, y nosotros tenemos algo importante que decir. Lo que hacemos y pensamos importa: de hecho, nuestra participación es crucial en la creación de nuestro mundo. Los seres humanos no estamos separados unos de otros. Ya no cabe separación entre nosotros y ellos. Ya no estamos en la periferia del universo mirando desde fuera. Podemos asumir nuestro justo lugar, volvemos a estar en el centro del mundo.

La ciencia sólo puede ser un proceso de comprender nuestro mundo y de comprendernos a nosotros mismos, y no un conjunto fijo de reglas eternas. Con la llegada de lo nuevo, a menudo es necesario descartar lo viejo.
El Campo es la historia de esta revolución en ciernes. Como muchas revoluciones, empezó con pequeños brotes de rebelión que han ido acumulando fuerza e impulso individual –una innovación en un área, un descubrimiento en otra— más que ser un gran movimiento unificado de reforma. Aquí hablamos de hombres y mujeres que trabajan en laboratorios y, aunque son conscientes de la labor de los demás, a menudo les disgusta aventurarse más allá de la experimentación para examinar todas las implicaciones de sus descubrimientos, y no siempre disponen del tiempo necesario para comparar sus resultados con los de otros estudios científicos que van saliendo a la luz. Cada científico ha emprendido un viaje de descubrimiento, y cada uno de ellos ha descubierto una parcela de tierra, pero nadie ha tenido el atrevimiento de declararla un continente.

***

Más que un universo de certeza estática, al nivel más fundamental de materia, el mundo y sus relaciones son inciertos e imprevisibles, un estado de puro potencial, de infinitas posibilidades.
Los científicos (…)

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Un verdadero explorador lleva adelante la exploración aunque le lleve a un lugar que no tenía planeado visitar.

La cualidad más importante que todos estos investigadores tienen en común es que están dispuestos a suspender sus creencias y a mantenerse abiertos al verdadero descubrimiento, aunque ello suponga poner en cuestión al orden de cosas existente, alienarse de sus colegas o abrirse a la censura y a la ruina profesional. Ser un revolucionario en la ciencia actual es coquetear con el suicidio profesional. Por más que se anuncia que se fomenta la libertad de investigación, toda la estructura de la ciencia, con su sistema de becas altamente competitivo, junto con el sistema de publicaciones y supervisión, dependen en gran medida de que los individuos se conformen a las visiones aceptadas por el mundo científico. El sistema anima a que los profesionales lleven a cabo experimentos cuyo propósito fundamental consiste en confirmar la visión existente de las cosas, o seguir desarrollando la tecnología con fines industriales, en lugar de estar al servicio de la verdadera innovación.

Todos los que han trabajado en estos experimentos han tenido la sensación de estar en el límite de algo que iba a transformar lo que entendemos sobre la realidad y el ser humano, pero al mismo tiempo eran científicos de vanguardia, funcionando sin brújula. Había una serie de ellos que, trabajando independientemente, habían dado con trocitos del rompecabezas y tenían miedo de comparar notas. No había un lenguaje común porque sus descubrimientos parecían desafiar el lenguaje.

No obstante, a medida que Mitchell contactaba con ellos, sus trabajos separados empezaron a configurarse como una teoría alternativa de la evolución, de la conciencia humana y de la dinámica de todos los seres vivos. Ofrecía la mejor esperanza de una visión unificada del mundo, basada en la experimentación real y en ecuaciones matemáticas, y no en simples teorías. El papel de Ed consistió en hacer las presentaciones, financiar algunas investigaciones y usar su posición de héroe nacional para dar a conocer los trabajos, convenciendo a los científicos de que no estaban solos.

Todo el trabajo convergió en un único punto: que el yo tenía un campo de influencia en el mundo y viceversa. También había otro punto de acuerdo común: todos los experimentos que se estaban llevando a cabo clavaron una estaca en el corazón mismo de las teorías científicas existentes.

***

Estos resultados ofrecieron a Braud algunas claves importantes sobre la naturaleza de la influencia remota. Estaba claro que los seres humanos somos capaces de influir en otros seres vivos a muchos niveles: actividad muscular, actividad motora, cambios celulares, actividad del sistema nervioso… Estos estudios sugerían otra posibilidad curiosa: la influencia aumentaba en función de la implicación del influenciador y en función de cuánto le importaba el objeto de su influencia. Los efectos más reducidos fueron los del estudio de los peces, aumentaron en los experimentos relacionados con los gerbos, aumentaron todavía más en los experimentos con células humanas, y llegaban al máximo cuando los sujetos trataban de influir en otros seres humanos. Pero el mayor efecto de todos se producía cuando la persona influida necesitaba verdaderamente el efecto. Los que necesitaban algo –tranquilizarse, enfocar la atención…— parecían más receptivos a la influencia que los demás. Y lo más extraño de todo: la influencia de un sujeto sobre otro sólo era marginalmente menor que su influencia sobre sí mismo.
***

(El Campo, de Lynne Mc Taggart, Editorial Sirio, 2006)

 

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